Decíamos la semana pasada, que el Movimiento Ciudadano es uno de los bloques que con ciertas fortalezas podrán enfrentar en la entidad al de Morena y sus aliados. Y es que MC es el verdadero frente que en Colima hace crítica dura, sostenida, firme, contra el partido gobernante. Y, eso, ha permitido que se afiancen, y que conquisten adeptos, que los tienen. Tres figuras, principalmente, destacan por las embestidas con que arremeten un día sí y otro también contra la gobernadora, contra la alcaldesa porteña, que es la propuesta más viable para buscar la gubernatura, y contra el gabinete en general.
Día con día, esos tres personajes amanecen buscando la forma de señalar, de cuestionar, de criticar las acciones de gobierno y lo que se haga o deje de hacer en y desde el gobierno.
Griselda Martínez es la figura central, la más combativa y enérgica en sus señalamientos, aunque no la más creíble. Le sigue la regidora Martha Zepeda, que aprovecha cualquier foro para aparecer acusando, señalando también, criticando, exigiendo, con el fin de no morir en la inanición política a la que la redujo la decisión jurídica que la retiró del sillón que ocupaba en el Cabildo.
Finalmente, Jesús Dueñas, ex diputado local, es el tercero en esa lista de políticos combativos e incisivos en los reclamos, que como oposición le hacen tanto a la administración estatal como a la del municipio de Manzanillo. Hasta aquí, todo es válido. Todo es aceptable. Hacen oposición. Son la única oposición fuerte -aunque no la más seria- en el panorama estatal.
Sin embargo, si bien MC ha convertido el denuesto, la descalificación, la calumnia a veces, como armas para buscar simpatías, no podemos perder de vista que varios de ellos escupen hacia arriba.
Porque Movimiento Ciudadano es, en términos reales, el refugio de los políticos reciclados de entre los rechazados por el PRI, por el PAN, y, recientemente, por Morena. A MC fue a dar, de hecho, el grupo más repudiado de Colima: los Peraltistas, que formaron parte del equipo cercano del ex gobernador Ignacio Peralta, a quien se le sigue proceso por descomunales desvíos de recursos y malos manejos de los dineros públicos. Y para muestras abundan botones: Margarita Moreno, cuñada de Ignacio Peralta, es esposa ni más ni menos que de Carlos Noriega, el ex secretario de Finanzas del peraltismo, que dejó en bancarrota la administración y a quien el Congreso del Estado inhabilitó para ocupar cargos públicos acusado de cientos de irregularidades.
Margarita es una buena mujer, hija de estimable familia, pero políticamente su marido es ni más ni menos que el ancla que no le permitirá nunca zarpar en ningún buen barco político. ¿Con qué moral podrá hacer señalamientos, verbigracia, teniendo al pie al hombre que, a pesar de haberse cubierto tres años en la impunidad que le concedió haber sido diputado, en cuanto concluyó el periodo fue sentenciado a no entrar en los asuntos públicos y, esperamos, también a devolver dinero.
Jesús Dueñas, aliado de Ignacio Peralta siempre, y atento a sus órdenes siempre también, silencioso testigo y cómplice por ende de las trapacerías de los peraltistas, ahora en el mismo club, como que carece igual de autoridad para criticar a cualquier funcionario.
Griselda Martínez y Martha Zepeda, por su parte, no han aceptado que se corrompieron autorizándose a sí mismos jugosos bonos compensatorios, aprobados fuera de la ley para premiarse por desempeñar trabajos por los que recibieron sueldo. ¿Cómo hablar de honestidad cuando se llevaron dinero público que no les correspondía cobrar? Eso es peculado aquí y en China.
Y abundan en Movimiento Ciudadano los ejemplos de gente que lejos de aportar cosas positivas a la cosa pública, en realidad se integraron a ese grupo con la intención de contar con un foro desde donde mantenerse en la política y con el fin de tener unas siglas que los abanderen para buscar candidaturas.
Se sabe, por ejemplo, que Griselda Martínez será la diputada local plurinominal de Movimiento Ciudadano. Y que pretenden ungir candidato a gobernador a Jesús Dueñas a sabiendas de que no ganaría ni la Comisaría del Terrero. O a Margarita Moreno, a quien intentarán resucitar políticamente alentándola a participar igual, sabiendo que no ganaría ni una diputación local. Con todo, ellos gritan fuerte, y, ciertamente, hay miles que los oyen y también cientos que los apoyan.
DE LOS DIPUTADOS hablamos el viernes.
POR HOY, BUEN DÍA.
QUOD SCRIPSI, SCRIPSI | Horacio Archundia

